El que se va y el que se queda…

De sentimientos del que se va y el que lo despide


Por: Maigelith Serrada. MadMaigelithre.

Ya no vive en Maracaibo


Ayer hablaba con mi tía sobre el éxodo masivo de venezolanos al extranjero… de cuantas personas de nuestra familia ya se fueron. De los que se piensan ir. De los que inevitablemente se van. Ella lloraba por su hermano menor –mi tío- pues siente que haber sido tan unidos todos los  hermanos y que la situación que hoy agobia al país los separe, para ella es muy duro. Mientras hablaba con ella vino a mi mente el video que se hizo viral en las redes de una joven despidiéndose de su familia en el aeropuerto llorando y otra chica en la escena con un violín tocando “llevo tu luz y tu aroma en mi piel y el cuatro en el corazón….”(1)-escena que de más está decir que cuando la vi me pareció súper montada y falsa, no porque no hubiese pasado sino que el violín estaba de más y grabarlo de paso para subirlo a las redes ¡peor!- en fin, pensando en esa escena recordé lo mucho que me gusta la canción que interpretaba Hugo blanco “Moliendo café” (2)(nunca supe porque me gustaba esa canción) “Una pena de amor, una tristeza lleva el zambo Manuel en su amargura, pasa incansable la noche moliendo café”….así debe sentirse el venezolano que está afuera, el que se fue amando a su país con locura, pero que no le quedó otro remedio para subsistir. Una pena de amor, una tristeza: por la gente que quedo atrás, porque aunque esto de las redes sociales y el internet sean una maravilla comunicacional, jamás sustituirá el calor de un abrazo. Una pena de amor, una tristeza: porque al salir a la calle los amigos del barrio (sépase urbanización, edificio, cuadra, plaza, comunidad, etc.) no estarán para saludarte “¿que fue mi hermano?”, o para echar un partido de básquet, fútbol, softbol o béisbol, o para jugar chapitas(3) o peloticas de goma(4) como en la infancia(o para echar un brollito(5)). Una pena de amor, una tristeza: por tu tierra, esa que heredaste con el orgullo de ser VENEZOLANO, esa tierra que te brindo los mangos que le robabas a la vecina o los que caían indiscriminadamente en tu patio. La tierra que te brindó el plátano para hacer patacón o friticas (6). La tierra donde jugaste y te ensuciaste, donde te enamoraste, donde estudiaste, donde fuiste tan feliz. Una pena de amor, una tristeza: porque no quedó más remedio, porque ahora sales a la calle y temes si llegaras vivo con tanta delincuencia, porque te quieres comer una arepa (7) y no hay harina, porque no hay jabón para bañarse o lavar la ropa o el simple y básico papel sanitario hoy es un lujo. La amargura del zambo Manuel es lo que estamos viviendo a diario los venezolanos que estamos aquí y no podemos alimentar bien a nuestros hijos, esa amargura al prender la tele y que el gobierno diga que no pasa nada, que somos el país más feliz de la bolita del mundo y que toda esa crisis es un invento de la ultraderecha fascista pitiyankee(8). La amargura del zambo Manuel cuando tu hijo pide un tetero y no tienes leche con que preparárselo (y pensar que en la 4ª te la regalaban en la consulta médica y en el colegio). La amargura del zambo Manuel porque ves que mucho venezolano compatriota en busca de resolver su situación personal empeora la situación de los demás convirtiéndose en un corrupto más, porque aquí ya la cosa esta tipo Survivor, sobrevivirá el más fuerte.

“Pasa incansable la noche moliendo café”… el venezolano que se va mitiga las penas trabajando. La mayoría se ha quitado el título de la frente para convertirse en lo que toque. Como la periodista que guardo su título venezolano y se fue a USA a empacar carnes. Como la psicóloga que se fue a vender ollas puerta a puerta. Como el ingeniero en sistemas al que le iba mejor reponiendo stock en un parque de diversiones. Algunos se fueron con dinero suficiente para emprender algún negocio, a unos les fue bien, a otros no tanto pero se arriesgaron por su futuro y mitigan el dolor trabajando. Trabajo, trabajo y más trabajo.

 

No debe ser fácil tampoco estar en un país que te ofrece todo trabajo, estabilidad, que no te falte nada y saber que tu familia está aquí en Venezuela y probablemente se esté comiendo un cable. Pero hay que sacudirse y seguir adelante. Con esperanza de que algún día cambie la situación del país, probablemente cambie. Ayudando de la forma que se pueda pero siempre con esa tristeza en el alma.

“Pasa incansable la noche moliendo café”… el venezolano es trabajador, luchador, no se para, siempre está buscando que hacer, que resolver, matando tigres(9). Supongo que en el exterior lo harán igual: trabajo, trabajo y más trabajo. Así también se mantiene la mente ocupada para no pensar tanto en Venezuela, para que duela menos. Aunque no lo creo. Entonces pienso en mi tía llorando, es tan duro para ella despedir a su gente. Pero supongo que es más duro para la gente que se va. Saber que dejas padres, hermanos, hay quienes dejan esposas, hijos, en busca de ese horizonte que dibuje un mejor futuro para su familia, debe ser triste, porque te enfrentas solo a un país desconocido, a gente que no sabe quién eres, que probablemente no tenga el mismo sentido del humor que nosotros, o que sean xenofóbicos, o racistas. Difícilmente otros países sean como la Venezuela que conocí en mi niñez que recibía con brazos abiertos al extranjero, que respetaba al forastero y sus hijos crecían con nosotros como otro venezolano más. Pero es lo que hoy toca y queda de nosotros poner el nombre de Venezuela en alto en el exterior siendo así trabajador, esforzado, valiente, emprendedor, honesto. Ese es el venezolano que vi en mi niñez y el que hoy debe dar la cara por el país.

“Con tu paisaje y mis sueños me iré
por esos mundos de Dios…
y tus recuerdos al atardecer…
me harán más corto el camino…
entre tus playas quedo mi niñez,
vendida al viento y al sol…
y esa nostalgia que sube a mi voz,
sin querer se hizo canción.

De los montes quiero la inmensidad
y del rio la acuarela
y de ti los hijos que sembraran nuevas estrellas…

Y si un día tengo que naufragar…
y el tifón rompe mis velas,
enterrad mi cuerpo cerca del mar en VENEZUELA…”(10)

 

 


Referencias:

  1. Despedida de joven en el aeropuerto causa revuelo en las redes sociales: https://twitter.com/paolucci40/status/733659113658437632/video/1
  2. Moliendo Café (Hugo Blanco): «Moliendo café» es una canción compuesta por el músico venezolano Jose Manzo Perroni en 1958, El tema fue interpretado por Hugo Blanco Manzo. José Manzo, al componer la canción, se la entregó a su sobrino Hugo Blanco para que la interpretara. Sin embargo, en años posteriores, Hugo Blanco afirmaría ser quien creó la melodía y hasta el momento se mantiene la polémica por la autoría del tema.
  3. Chapita: es la tapa de los refrescos o gaseosas. En Venezuela los chamos suelen jugar a batearla con un palo mientras alguien se las lanza.
  4. Pelotica de goma: es un juego que se hace con una pelota pequeña de goma que rebota mucho, en la que se lanza esta sobre una pared y a l revotar el segundo jugador debe atraparla y volverla a lanzar contra la pared.
  5. Brollo, brollito: así se le llama a los chismes, rumores en Maracaibo, Venezuela.
  6. Patacón y friticas: dos preparaciones del plátano macho. La primera es plátano verde frito luego aplastado y frito otra vez. La segunda el plátano maduro cortado en rebanadas frito.
  7. Arepa: plato típico venezolano. Lo más común para desayunos, cenas y meriendas. La arepa según el sitio Thrillist.com está considerada como el mejor desayuno del mundo.
  8. Ultraderecha fascista pitiyankee: algunos de los tantos adjetivos calificativos que utiliza el gobierno venezolano para nombrar a la oposición.
  9. Matar tigres: expresión usada por los venezolanos para describir el trabajo informal o temporal.
  10. Venezuela (canción): es una canción popular venezolana, con letra y música de los españoles Pablo Herrero Ibarz y José Luis Armenteros Sánchez, La popularidad y el sentimiento que evoca en los venezolanos es tal, que se la considera el 3er Himno de Venezuela después del Himno Nacional (Gloria al Bravo Pueblo) y el «Alma llanera».

 

 

 

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