El día que conocimos a Batoni

Vimos los ángeles brillar


 

Por: Johan Pérez y Joseline Tello. Periodistas.

No son como Bonny y Clyde. Les gusta los mangos


“Mira pelón, te llamo para dos cosas. Una para felicitarte por tu cumpleaños, y otra para decirte que hay alguien que quiere tocar con nosotros en Barquisimeto en 2 semanas, alguien muy importante para nosotros”. Fue así como Freddy Piñero, cantante de la banda tributo a Zapato 3 Separación, me anunció un 6 de enero del 2015 lo que venía.

No sé cuándo fue que reaccioné y empecé a creer que esto iba a ser real, pero lo que si fue cierto es que cogí el bajo y el jueves 15 de ese mes junto a mi esposa  me largue en un bus hacia la ciudad crepuscular.  Llegamos a Lasos Rock, lugar donde sería el encuentro,  siendo recibidos con mucha amabilidad por Armando Trujillo (productor del evento), más tarde llega el resto de la banda llenos de una gran expectativa. La cosa iba muy en serio.

“Corrientes turbulentas me pasean dando vueltas 
en una tarde fresca sin ni motivo ni ofensa”

El viernes 16 la banda compartía el almuerzo y hacíamos un poco de escándalo en el restaurant como buenos zulianos, cuando llega la llamada del productor: “el hombre ya está aquí”. Fui el último en entrar al lugar. Pasando por la puerta que está justo detrás del escenario y  mientras me aproximo a la tarima sentía “mariposas de plata” en el estomago, como si fuera a una cita a ciegas. Justo antes de llegar oigo una voz con tono agudo y acento caraqueño que dice “bueno pana y donde está el bajista pues?… a ese es el que estoy esperando”.

Esa voz era la de una leyenda viva del rock venezolano con su bajo en mano para ensayar con nosotros. Era Fernando Batoni en persona. Subo al escenario y con una gran sonrisa me abraza y me dice: “¿qué pasó? Pensé que no vendrías”, alguien gritó desde la barra del local “el bicho estaba asustado” y el lugar rompió en risas.

Pertenezco desde hace 7 años a Separación, la banda de rock zuliana que rinde un especial tributo a Zapato 3 desde hace más de diez años. Fuimos invitados a un concierto en homenaje a estos iconos. Mayor fue el compromiso cuando el equipo de producción del evento anunció días antes que el padre del vástago estaría presente y que tocaría algunos temas con nosotros. Como músico, como bajista, conocer junto mis compañeros a una estrella venezolana del rock que en genio y figura me ha influenciado durante 20 años es un honor indescriptible. Y a la vez una responsabilidad tremenda.

“Bueno tú me vas diciendo ahí cuales son los tonos de los temas. Yo hace muchos años que no las toco como las grabaciones originales… si me equivoco me haces una seña”.  Mientras me siento frente a la tarima para apreciar el sonido y afinar detalles, contemplo detenidamente la escena;  Juan, Hugo, Freddy, Alexis y José Jesús, mis compañeros de banda cada uno con un rostro “alucinado” disfrutando los primeros momentos del ensayo.

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Separación junto a Batoni.

 

Fernando efectivamente olvida hacer un tono en el tema “La razón de estar aquí”, e inmediatamente me mira, pero solo compartimos una sonrisa cómplice. Supongo que él sabía que yo estaba en éxtasis en ese instante.

“esta vida no es igual… esta vida no es la misma”

Mientras probábamos, silente y desapercibido llega otro músico al ensayo. Se trata de Jesús Vázquez o mejor conocido como “Percucello”, un joven prodigio del cello y del rock sinfónico nativo de esa ciudad  que había sido invitado por la producción para interpretar junto a Separación el tema “Obstinado”. Se monta con su instrumento para ensayar, arranca la canción y aquel tímido chamo fue creciendo a medida que ejecutaba la pieza, con una pasión y una calidad interpretativa que erizó la piel de quienes estábamos en el lugar.  Se delata la intención de lo que vendría esa noche.

Unas cervezas más adelante durante el ensayo, fijé por un momento mi atención hacia el bajo, un Fender Precision Bass blanco, el mítico instrumento que  acompaña a Batoni desde hace muchos años; la curiosidad me invadió. Debo decir durante esos días fui solo el músico, pero no olvide que también soy el periodista, así que le pregunté: “¿Desde cuando tienes este bajo Fernando?” Tomó un sorbo de su cerveza negra, acarició su bajo y me contestó: “Este bajo tiene una historia en particular que lo hace una parte más de mi”.

“Hace unos  20 años, alguien me comentó sobre este bajo y yo me decido ir a verlo en un barrio metido allá en Caracas, pero un barrio fuerte, daba miedo. Llego a un rancho prácticamente y entro todo temeroso, había una extraña gente en esa casa y en una esquina a lo lejos vi el bajo. Estaba muy guataqueado, las cuerdas muy grasosas  y la madera muy sucia; fue de un salsero que hoy no recuerdo como se llamó. El tipo tenía poco tiempo de muerto y aun la gente lo lloraba y estaba de luto por él. Al acercarme al bajo sucedió algo,  el grabado de la marca de sus micrófonos resalta mucho y dice Bartolini, pero si tú lo miras de frente, entre las cuerdas, mira lo que dice…”,  Fernando Inclinó su bajo frente a mí y lo que vi me asombro; entre las 4 cuerdas se podía leer claramente su apellido: Batoni. “Y dije ya está, ¡este es! Fue como si el mismo me hubiese dicho: te estaba esperando, llévame contigo”, comentó.

 “Siempre habrán estrellas en el cielo, siempre estarás en mis sueños”

Culmina aquel ensayo y mientras escuchábamos la grabación del mismo,  Fernando se toma un tiempo para firmar autógrafos, tomarse fotografías y unas cervezas más con la banda y los amigos. Yo le pedí un autógrafo, no para mi si no para alguien en especial; mi hija Emily. Para mi sorpresa el recordó a la niña que le envió mensajes al Facebook y le contó que el día de la boda de su papa cantó junto a Separación una canción muy especial para ella de Zapato 3, la misma que su padre le dedicó desde el día qué nació. Fernando le envió un saludo y un autógrafo especial. “Una niña muy dulce de verdad”, comentó. De fondo, como  grata coincidencia, en ese preciso instante sonaba  el tema “Amor de Hierro”.

Y así entre la adrenalina del momento, las cervezas vespertinas y los repetidos flashes,  Joseline, mi chica, aprovecha un breve instante para hablarle a Fernando sobre Pluma Volátil y que si le concedería en algún momento una entrevista.»Bueno ya mismo mi pana», le contestó y minutos más tarde, a través del vidrio del local observé cuando ocurría otro mágico momento;  mi esposa y colega periodista entrevistando a su rock star favorito. Le tocaba a ella también su gran momento,  y amé las estrellas que estaban en sus ojos.

Tomando sol con una estrella

 “Dulce, dime palabras dulces, dime palabras suaves que me dijiste ayer”

Pocas personas tienen la oportunidad de conocer de cerca a sus ídolos. Inevitable recordar que cuando yo tenía 14 años tuve el gigantesco privilegio de ver a Zapato 3 en el estacionamiento de Lago Mall en Maracaibo por el año 1998, y una segunda vez durante la última cruzada en esa misma ciudad. En aquel momento que me iba a imaginar yo que 17 años más tarde estaría sentada en una acera del centro de Barquisimeto, entre nervios, asombro y emoción, entrevistando a ese bajista flaco que me causó tanto impacto en aquel concierto.  Aún delgado, esbelto y con algunas canitas, destila un aura mágica a su alrededor;  y allí estaba yo,  junto a Fernando Batoni quien me concedió una entrevista.

Unos fans de zapato se percataron de aquel momento y se acercaron.  Luego que los atendió, les dijo “Disculpen, voy a seguir la entrevista con la periodista. Ven, vamos a tomar el sol”.

Minutos antes Johan me lo presentó. Extendí mi mano pero él me abrazó muy tiernamente como si ya me conociera. Lo miré y no aguante en decirle: “Fuiste el primer bajista del que me enamoré, el (Johan) es el segundo”, y respondió entre risas “pero él es como yo pero con Separación así que es casi lo mismo”. Siempre pensé que  Fernando era más alto, es bajito.

A sus 47 años, el bajista de esa legendaria banda se ha mantenido al pie de los escenarios por más de treinta años y representa sin duda una de las pocas leyendas vivientes de la escena del rock nacional. Aquí se libera de ángeles y demonios para compartir un agradable momento con el equipo de Pluma Volátil:

¿Para ti qué es la música?

“Estoy tocando desde que tenía 15 años de edad, y es difícil explicarlo en pocas palabras. Para mí es mucha alegría. Siempre la he hecho de una forma ilógica, irresponsable y desinteresada. Nunca he esperado nada por la música, pero ella me ha dado mucho”.

Al hablar con Fernando se siente la experiencia de un hombre que vivió en pleno la ruleta rusa del rock and roll.  No obstante su temperamento calmado y la mágica serenidad que invade su entorno, describe mejor lo que este rock star profesa en la actualidad. Después de media cerveza, continuamos tomando el sol:

¿Te sientes como el ícono del rock en Venezuela?

“Siento que cumplí un sueño. Zapato 3 es una banda que está trascendiendo en el tiempo porque traspasó barreras, logramos visitar países, conquistar nuevos escenarios y vender millones de discos. El icono no es uno, es la música que uno hace”.

Batoni 1

¿Quién es Fernando Batoni hoy en día?

“Fernando Batoni es un hombre satisfecho con todas las cosas que ha logrado. Alegre de recorrer el país y ver la expresiones infinitas de afecto”.

¿Sobre quién vuelas y quien te complace?

(Risas. Y más risas…)

En este momento se acerca mi esposo. Era un placer ver su sonrisa y lo tanto que estaba disfrutando esos momentos mientras tomaba fotos de la entrevista, así que yo necesitaba que él lo escuchase del propio Batoni:

¿Cómo te sientes al saber que estarás presente en un homenaje a Zapato 3?

“Muy alegre. Cuando me dijeron que se organizaría este homenaje y que me invitarían para firmar autógrafos, que una banda tributo tocaría y todo eso pregunte que quién iba a tocar. Me dijeron “Separación” del estado Zulia, y como ya sabía del trabajo de esta banda yo mismo propuse que quería tocar con ellos. Contacté a Freddy el cantante y le pedí permiso a su bajista para me concediera 3 o 4 temas para tocar con ellos”.

¿Qué significó para ti La última cruzada?

“Fue el volver a estar en contacto con nuestro público y comprobar que aún están allí intactos, un placer, un viaje emocionante”.

¿Proyectos que estés por realizar próximamente?

“Yo no imagino mi vida alejada de un escenario y de la música, así que algo ha de venir muy pronto”.

¿Fernando, cuánto tiempo pasará para que yo vuelva a verte?

(Risas) “Esta noche en el escenario junto a Separación”.

 

“Cierro los ojos para esperarte, cierro los ojos para buscarte.  Y en mi corazón no queda nada… nada bueno… separación”

El concierto

Esa noche, en aquel cabaret avispa no pudo entrar ni un solo vampiro más; el rock and roll y la música de un icono retumbó a Barquisimeto entera. Minutos antes del show en el backstage, unos tragos junto al bardo y las mil anécdotas vividas de sus infinitos días como rock star, colmaban la atmosfera de energía.

Llego el turno de la banda. Les tocaba morir y abrazar el fin frente al creador de toda la historia a la cual rinden culto, y a un público que los recibió con una energía estelar. Afilados como cuchillos saltaron al escenario. Uno se queda corto al decir que la actuación de Separación fue brillante y que nos hicieron tener sueños muy locos, cruzar  la barrera del sonido y permanecer  como si  viésemos al  propio Zapato 3 en su década más emblemática, los 90’s.  La ilusión que nos une, como en aquellos días.

La participación de Percuchello  fue más de lo que prometió ser. Los primeros acordes del psicodélico tema Obstinado anunciaron que vendría un momento alucinante; y así lo fue. Buen momento para besarte y embriagarme contigo…

Y al montarse Antonin en el escenario, todo sería un trance eterno… él era la razón de estar allí. Fernando voló sobre nosotros como canto de sirena y con su presencia nos hizo regresar a través del tiempo, ese tiempo donde vimos los ángeles brillar bajo el sol y la luna. El nos perteneció y nosotros le pertenecimos. Al terminar, detrás de la puerta un señor muy excéntrico sumergido en un sueño cegador dice antes de la separación que “esto no termina aquí, esto va a continuar”,  y como un fantasma desapareció entre la noche azul azul;  las cosas aparecen y se desvanecen (y se desvanecen).

“…y florecen los pecados en la sombra del olvido”

 


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