Cibell Naime, el doble crimen de Los Naranjos

¿Víctima o victimaria?


Se cumplen 21 años de este horrendo caso que estremeció a Venezuela en 1994. Aquí les traemos este excelente reportaje de la mano de Crónicas del Tánatos que explica con detalles finos todo lo acontecido


Por: Crónicas del Tánatos


Miguel Tauil estacionó su automóvil a la entrada del colegio Minerva de Prados del Este, instituto que imparte educación secundaria para adultos; antes de abrir la portezuela miró por el espejo retrovisor, tomó con mucho cuidado una cesta en la que traía un cachorro de angora, verificó el nombre de la persona a quien debía ver en aquella escuela y descendió del vehículo.

Hacía dos años que Tauil Musso quien ahora tenía 30 se había licenciado como abogado. Quizás por cumplir con alguna tradición familiar escogió cursar la misma carrera de su padre, pero al egresar de la universidad optó por dedicarse a la cría y venta de animales de raza. El centro de operaciones de su pequeña empresa era la casa en la que aún vivía con sus progenitores. Miguel contaba con un socio, su joven amigo de 19 años Juan Carlos González, estudiante del primer año de Farmacia de la Universidad Santa María; se promocionaban por medio de avisos de prensa y en muchos casos, como el de ahora llevaban las mascotas a domicilio.

Apenas verlo con el gato una chica salió a su encuentro y se presentó; dijo llamarse Cibell, la persona que lo contactó telefónicamente. A finales de noviembre la joven vio el aviso en la prensa y llamó para averiguar precios, finalmente esa mañana volvió a llamarlo para concretar la compra del felino; la transacción había sido acordada en 20.000 Bs. monto que ella canceló con un cheque. Miguel Tauil entregó el animal, se metió el cheque en el bolsillo de la camisa y abordó el carro. Antes de partir, pudo ver el rostro radiante de Cibell mientras jugueteaba con el cachorro. A su alrededor otros estudiantes dialogaban animadamente.

Miguel Tauil Musso no podía imaginar esa tarde del 6 de diciembre de 1994 que tan solo le quedaba una semana de vida.


 

Prados del Este es una urbanización de clase media alta enclavada en los cerros que flanquean al valle de Caracas por el sureste, la mayoría de sus calles no conducen a ninguna parte, son ciegas. Cuando fue construida a mediados del siglo pasado se promocionaba como una idílica campiña a solo 10 minutos de la bulliciosa ciudad; hoy día esta rodeada por complejos industriales, centros comerciales y barriadas populares, sin embargo sigue aislada como una de aquellas viejas ciudadelas fortificadas del medioevo. Sus vías tienen nombres que aluden a santos o a la naturaleza y en cada una de sus parcelas se erigen enormes construcciones de diversos estilos arquitectónicos.

En una de aquellas casas residía la familia Naime Yordi, cuyos miembros se regían por los ritos y tradiciones del drusismo, uno de los dieciocho grupos confesionales que conviven en el Líbano, su país de origen. El jefe de la familia era el médico obstetra Shauki Naime quien prestaba servicios en la clínica Santa Sofía y era uno de los principales accionistas de la firma Digital Médica. El doctor Naime siempre manejó la crianza y educación de sus hijos con extrema severidad y no dudaba en apelar a los golpes si los consideraba necesarios. Su hija Cibell era plenamente conciente de aquello y por eso la tarde que llegó con el gato estaba bastante nerviosa; sabía que sus padres le preguntarían por el animal, así que decidió mentirles diciéndoles que una amiga se lo había regalado. Un escalofrío de terror recorrió su espina dorsal cuando vio la dura mirada de desconfianza que le devolvió el padre quien no se tragó aquel anzuelo. El susto de la chica estaba bien fundamentado pues en el afán de poseer la mascota había cometido una terrible falta: como no tenía dinero para pagar el precio del gato, sustrajo uno de los cheques del doctor Naime y falsificó su firma. Si el asunto se descubría como era de prever, a Cibell Naime no le esperaba nada bueno, esa noche la chica se encerró en su cuarto con el pequeño animalito.

 

A los 18 años Cibell Naime Yordi era una chica menuda, de tez morena y hermosos ojos negros destinada por sus padres a contraer nupcias con un joven de fe drusa de acuerdo a las costumbres que rigen en el Líbano. Quienes la conocieron la recuerdan como una persona emocionalmente inestable y temerosa, que sin embargo no dudaba en meterse en problemas; problemas que generaban la ira de su papá y atraían sobre ella terribles castigos. A la edad que muchos jóvenes estudiaban los primeros semestres universitarios, Cibell aún cursaba un combinado de tercero y cuarto del bachillerato por parasistema. El doctor Shauki y su esposa Salam esperaban que su hija culminara la educación media para llevarla al Líbano a cumplir con el contrato matrimonial; sin embargo el destino les tenía preparado otro sendero.

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Meticuloso y ordenado como era, el médico obstetra Shauki Naime procuraba llevar un riguroso control de sus papeles, fue así como cayó en cuenta que parecía faltarle un cheque. Revisó los talonarios y comprobantes y confirmó que de una de sus chequeras del Banco Unión alguien había sustraído un cheque, de inmediato reunió a la familia e interrogó a cada uno de sus hijos, todos negaron saber algo; sin embargo por la cara de Cibell, el médico comenzó a sospechar de ella.

La muchacha estaba aterrada, sabía que su padre investigaría que había pasado y al enterarse le propinaría una tremenda paliza, sus castigos eran legendarios, en una ocasión solo por engordar la hizo hincarse de rodillas toda una noche; ¿Qué podía esperarle entonces por robarle un cheque, falsificar su firma y mentirle?

Decidió que llamaría a Miguel Tauil para pedir que le devolviera el cheque con la excusa de llevarle la plata en efectivo; pero era demasiado tarde pues ya lo había cobrado. Le pidió entonces que le reembolsara el dinero y el hombre se negó. La chica no sabía qué hacer; por irresponsable enfrentaba un gran problema y muy pronto reaccionaría como una fiera que asustada y furiosa se ve de pronto cogida en una trampa.

Esa semana llamó a Tauil varias veces; primero exigió, luego pidió y finalmente suplicó la devolución del dinero. Todo fue en vano, el vendedor de mascotas se negó siempre.

– Por favor, mi padre va a matarme.

– Lo siento – contestó Miguel en tono cansino, pensando seguramente que se trataba de otra de esas niñas malcriadas de la high.- no puedo devolverte el dinero.

Cibell insistió hasta que supo que no había nada que hacer ante la firmeza de aquel hombre y fue cuando su alterada mente comenzó a fraguar el macabro plan que la haría tristemente célebre.


 

El martes 13 de diciembre de 1994 la mala suerte para las familias Tauil y González llegó a bordo de un taxi.

En la mañana de ese día alguien que dijo llamarse Adriana se comunicó al número de los Tauil y pidió hablar con Miguel, la mujer mostró interés por una pareja de perros salchichas que el vendedor ofrecía en avisos clasificados;  la tal Adriana propuso que se vieran a las dos de la tarde en una panadería cercana al centro comercial Plaza Las Américas de El Cafetal, Miguel le sugirió que mejor subiera hasta su casa en Los Naranjos y así podría escoger las mascotas que quisiera, a la mujer le pareció bien y acordó estar allá en la tarde.

Cuando colgó el teléfono Cibell tenía un ligero rubor en las mejillas, hizo un buen esfuerzo por fingir la voz pero al parecer la treta dio resultado, sin embargo había  tenido que hacer una ligera modificación de su plan; ahora a petición del vendedor de mascotas tendría que llegar hasta su propia casa para conversar con él, pero no importaba, lo que realmente interesaba era tener la oportunidad de hablarle personalmente y pedirle por última vez que le devolviera los 20 mil bolívares, estaba segura de que si lograba el reembolso podría atemperar la furia de su padre. Ese día no podía fallar así que para asegurar el éxito llevaría consigo una pistola calibre 7.65 que el doctor Shauki guardaba en el armario. Si Miguel se negaba lo amedrentaría con el arma. ¡No debía fallar!  Finalmente miró la dirección anotada en el papel y aguardó la hora de salir.

A las dos de la tarde el taxi la dejó en la entrada de la urbanización Los Naranjos.

 

La señora Mirtelina Musso de Tauil, madre de Miguel siempre recordaría a la persona que llegó a su casa la tarde del 13 de diciembre como “una jovencita de modales bruscos” que apenas entrar preguntó por su hijo. Ella le dijo que Miguel estaba en su habitación y que pronto bajaría a verla. Le ofreció una taza de café que la chica tomó a sorbos lentos mientras miraba en derredor. El timbre de la quinta “Taumus” volvió a sonar, esta vez era Juan Carlos, el socio de su hijo. Mientras el joven saludaba, Cibell repasaba mentalmente lo que iba a decir, sabía que Miguel la reconocería al verla y entonces tendría que inventar una excusa que le sirviera para justificar su presencia y además le permitiera sacarlo de la casa a otro sitio, allí con su madre no podía actuar.

Al bajar Miguel le dijo que la persona que estaba interesada en los perros era una tía de ella quien esperaba en su auto a la entrada de la urbanización, pues al no ser de la zona los funcionarios de la garita de vigilancia no permitieron el paso. Miguel y el recién llegado Juan Carlos se ofrecieron amablemente a ir a buscar a la señora y fue la peor decisión que pudieron tomar en su vida.

El relato que sigue a continuación es el que hizo la propia Cibell Naime durante la reconstrucción de los hechos ante la juez 36 y la fiscal 66 del Ministerio Público:

“Esa tarde llegué en un taxi a Los Naranjos, me bajé frente a la garita de seguridad donde habían cuatro vigilantes e hice el trayecto a pie hasta la quinta Taumus. Allá fui recibida por la mamá de Miguel quien me dio a tomar café, a los muchachos les inventé que una tía mía esperaba en la garita de vigilancia; así que salimos a buscarla en la camioneta Toyota Samurai de Miguel, yo me senté en el asiento posterior y antes de llegar a la entrada de la urbanización volví a pedir que me devolvieran el dinero, como Miguel se negó saqué la pistola que traje de casa para asustarlo y obligarlo a que me diera la plata, entonces se produjo un forcejeo dentro de la camioneta, fue cuando le disparé a la cabeza, cuando vi lo que había hecho me volteé hacia Juan Carlos que me miraba aterrado y le dije: perdóname, discúlpame, yo no soy mala pero no te puedo dejar vivo porque tú viste todo… entonces lo maté. Asustada me bajé de la Samurai y caminé hacia la salida, aproveché que un taxi venía pasando, lo abordé y así salí de la zona.”

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Al día siguiente el caso era reseñado por la prensa como El doble crimen de Los Naranjos y era uno de los tantos hechos sangrientos dentro de  la ola de crímenes que estremecía a la ciudad en la época. En principio la información era confusa, se decía que una banda capitaneada por una mujer trigueña había secuestrado a los dos hombres con la intención de asaltar sus viviendas, al negarse estos, los habían matado fríamente, se planteó también la posibilidad de una venganza tomando en cuenta que uno de los muertos era abogado; del caso se encargó la División contra Homicidios de la Policía Técnica Judicial a cargo del comisario Leonardo Díaz Paruta. Comenzó una serie de detenciones preventivas y se citó a los principales testigos: la madre de Miguel Tauil y los cuatro vigilantes que habían visto entrar y salir a la mujer. La policía elaboró un retrato hablado que enseguida se mandó a la prensa y al no conseguir pistas sólidas la investigación se enfocó en el círculo de amistades del abogado asesinado. El dolor y la sorpresa se reflejaban en los rostros de las familias Tauil y González que no acertaban a  explicarse que podía haber pasado, ninguno de sus hijos tenía enemigos. ¿Quién podía estar interesado en matarlos de esa manera fría y cobarde? La respuesta no llegaría sino  hasta enero del 95.


 

El gerente del banco Unión de la agencia Tamanaco saludó cortésmente al doctor Naime, le ofreció una taza de café mientras un empleado iba en busca de la información  requerida por éste. En días pasados uno de sus cheques había desaparecido y él necesitaba saber si alguien había hecho uso del mismo.  No tardó mucho en enterarse de que el cheque fue pasado por taquilla y pagado por el monto de 20.000 bolívares. El doctor quiso saber quien lo había cobrado y los funcionarios del banco le suministraron la información. El cobro fue hecho por el abogado Miguel Tauil Musso.

– ¿Había acaso alguna manera de comunicarse con esa persona? – preguntó el Dr. Shauki.

– Afortunadamente si, – respondió el gerente – tenemos su número telefónico.

Ese mismo día el Dr. Naime llamó y lo atendió el señor Antonio Tauil, padre de Miguel. Al oír que aquella persona inquiría por su hijo, Antonio le preguntó que si la llamada era por alguna mascota, Naime le dijo que no pero que necesitaba preguntarle algo. Fue cuando Antonio Tauil le dijo que su hijo estaba muerto, al parecer había sido asesinado por una banda de atracadores. El doctor Naime, apenado se excusó y brindó sus condolencias. Al colgar el teléfono ya sabía quién le había sustraído el cheque y para qué. Lo que no podía imaginar era que la asesina de Miguel Tauil compartía el mismo techo con él.

Aquella noche la muchacha recibió una golpiza que la dejo inconciente, su papá estaba realmente indignado, ¿Acaso él no le había procurado la mejor educación posible? ¿Por qué su hija había salido tan rebelde, por qué no respetaba como debía a sus mayores, por qué mentía y hacía eso tan asqueroso de robar a su propio padre? Algo malo tenía que haber en esa chica. Abajo, la señora Salam oía con angustia los gritos de su esposo, temía por lo que pudiera pasarle a su hija, ojala a Shauki no se le pasara la mano esta vez.

Unos días más tarde ya recuperada de la tunda, Cibell se dedicaba a disfrutar de las vacaciones decembrinas, su padre no la había vuelto a golpear pues en los primeros días de enero tenía planeado ir con toda la familia a visitar a unos parientes en los Estados Unidos; sin embargo necesitaba mitigar el rencor que lo quemaba por dentro, al regresar del viaje, volvería a ajustar cuentas con Cibell.

El 4 de enero de 1995 toda la familia salió rumbo a los Estados Unidos.


 

El comisario Díaz Paruta y sus hombres se manejaron con varias hipótesis. Durante todo el mes de diciembre procedieron a interrogar a los conocidos, familiares y amigos de Miguel y Juan Carlos, asimismo realizaron varias ruedas de reconocimientos con jovencitas que tenían antecedentes, basándose en el parecido que pudieran presentar con el retrato hablado. Los detectives sabían que en aquel caso tendrían que hilar fino pues ninguno de los dos hombres asesinados parecía tener problemas con nadie; por el contrario habían sido personas muy apreciadas en sus respectivos círculos sociales; no estaba fácil la cosa, ¿Cuál podía ser el móvil? Sin embargo la verdad saldría a flote pronto. Las pistas estaban por el lado de la última persona que los vio con vida, aquella extraña chica que decía llamarse Adriana y que los sacó de casa con la excusa de ir a buscar a una tía. Comenzó una revisión de los papeles de Miguel y Juan Carlos, revisaron sus movimientos bancarios y los libros donde registraban los ingresos y egresos, cada información asentada fue investigada hasta que dieron con aquel cheque, de todos los movimientos era el que presentaba irregularidad. El dueño de la cuenta había afirmado en el banco que aquel cheque le había sido sustraído y su firma había sido adulterada. Con esto parecía haber un móvil; al profundizar supieron que aquel instrumento bancario fue usado para pagar un gato de angora, la persona que hizo el pago era Cibell Naime, la propia hija del propietario de la cuenta. Cuando los detectives quisieron ir a buscarla supieron que toda la familia se había ido de viaje. Decidieron esperar.

Cuando los Cibell-Yordi llegaron del viaje, el doctor Shauki se sacó la espinita que traía desde diciembre, le dio una segunda golpiza a su hija con la que le dejó severos hematomas en el rostro, de alguna manera tenía que aprender, pensó.

Al día siguiente, miércoles 18 de enero, los detectives de la PTJ llegaron a la casa y detuvieron a Cibell y a todos los que en ese momento estaban allí: a sus hermanos y a una tía. Enterado por su esposa de lo ocurrido el Dr. Naime fue a averiguar el motivo de la detención. Se identificó y le preguntó a un detective que si aquello tenía que ver con el cheque. Se quedó de una pieza cuando el policía le dijo que sí pero que lo más grave tenía que ver con un doble homicidio presuntamente realizado por su hija en el intento de recuperar el cheque robado.

Shauki Naime se derrumbó, se sintió culpable por haber acorralado a su hija hasta el extremo de impulsarla a cometer aquellos homicidios, apesadumbrado dijo que había sido en extremo duro con sus hijos pues creía que era la mejor manera de educarlos. Lamentó la muerte de las dos personas y aseguró que su hija siempre había presentado problemas de conducta, pero que sin embargo era una buena muchacha. Mi hija no es drogadicta – dijo –  fue educada en el seno de una buena familia, tampoco tiene problemas mentales, lamento sinceramente todo lo ocurrido.

Convicta y confesa Cibell Naime Yordi enfrentaría ahora un juicio por el homicidio de dos personas. El sábado 21 de enero fue sometida a exámenes psiquiátricos, estos arrojaron que se trataba de una persona completamente normal. Al ser interrogado por los periodistas acerca de los que pudo haber motivado aquella conducta de la chica a todas luces irracional, el comisario Díaz Paruta aseguró que una persona aterrorizada puede actuar así.

Este sería el comienzo de una larga batalla legal en la que unos pedirían el perdón y la libertad de Cibell y otros exigirían que fuese castigada con todo el rigor de la ley.

cibell naime en tribunales

Para el lunes 23 de enero estaba pautada la rueda de reconocimiento pero tuvo que ser suspendida a petición de la fiscal 66 del Ministerio Público pues Cibell tenía el rostro completamente deforme a causa de la paliza que le había dado el padre días antes, al doctor Shauki Naime se le abrió un expediente por lesiones personales. El martes 24 de enero día en que Cibell cumplía 19 años, fue llevada en una patrulla a Los Naranjos para efectuar la reconstrucción de los hechos, allí narró paso a paso todo lo que había ocurrido el día del crimen.

Como lugar de reclusión se designó el Instituto Nacional de orientación Femenina (INOF) ubicado en la ciudad de  Los Teques, estado Miranda. El caso sería conocido en primera instancia por el juez 25 Cristóbal Ramírez Colmenares quien la sentenció a 30 años de cárcel por homicidio intencional calificado por motivos fútiles, con alevosía, premeditación y empleo de astucia. Un año más tarde la defensa apeló aquella decisión, ante el Tribunal 6to Superior Penal, a cargo de la juez Clotilde Condado, alegando inestabilidad psicológica basándose en un informe médico; según aquel informe, la muchacha presentaba “trastorno mixto de conducta tipo borderline” lo cual implicaba que Cibell presentaba varios tipos de personalidad, hecho que habría provocado la pérdida repentina del control de sus actos, durante el lapso en el cual fueron cometidos ambos asesinatos.

Dos años después, el 18 de diciembre de 1998, la juez Condado ratificó la decisión tomada en primera instancia por considerar que la joven estaba plenamente conciente de sus actos y actuó por voluntad propia. Así que seguía en pie la condena a 30 años de cárcel. En ese mismo acto se le sobreseyó el delito de porte ilícito de arma por estar prescrita la acción penal.

El 27 de abril de 2001, cuando Cibell Naime solo había pagado 6 años de la pena, la juez octava de ejecución, Norma Pérez Díaz, de manera extraña, le otorgó el beneficio de redención de la pena por destacamento de trabajo, lo que ponía a la doble homicida prácticamente en la calle. Esta decisión fue inmediatamente apelada por el Ministerio Público que alegó la existencia de un conjunto de incongruencias y contradicciones en el escrito de la juez. Entre las que se destacaban las siguientes: En el informe psicosocial elaborado por el Servicio Social del INOF se establece que la penada tiene una buena progresividad intramuros y apoyo familiar, pero a su vez señala que Cibell fue trasladada  a la cárcel de Tocuyito por medida disciplinaria, el día 13 de abril del 1999. (en aquella ocasión la chica presentó conducta agresiva con sus compañeras y los guardias del penal de manera reiterada, al punto de llegar a quemar el colchón donde dormía)

Igualmente los fiscales explicaron que no podía existir apoyo familiar, cuando el referido informe señala “circunstancias negatorias” de este elemento, tales como relación familiar disfuncional, inmadurez emocional, desequilibrio afectivo y reacciones impulsivas ante una problemática circunstancial”.

En cuanto a las constancias laborales se observó que la penada durante una misma fecha y las mismas horas participó en dos actividades distintas. En los referidos documentos tampoco se señaló la cantidad de horas invertidas en cada actividad, información necesaria e imprescindible para que un juez de ejecución determine o no la procedencia de la redención de la pena, de acuerdo con los términos planteados en el artículo 6 de la Ley de Redención de la Pena por el Trabajo y el Estudio.

Pero lo más grave de todo fue el descubrimiento por parte del  Ministerio Público de un oficio emitido por la Oficina Nacional de Identificación y Extranjería, en el cual se señala que en fecha 11 de abril del 2001, unos días antes de la decisión de la juez Pérez Díaz, consignaron por la taquilla de renovación de pasaportes, el pasaporte número 004624 perteneciente a Cibell Naime Yordi, lo que podría significar un peligro de fuga por parte de la penada.

Con esta apelación del Ministerio Público se detuvo momentáneamente cualquier decisión tendente a lograr la liberación de Cibell Naime, sin embargo el 28 de julio de 2004 la Sala 7 de Apelaciones le otorgó a la chica el beneficio de prelibertad o libertad condicional y se le designó como nuevo sitio de reclusión el Centro Comunitario de Los Chorros. Allí debía cumplir una serie de normas, como no ingerir licor y someterse a un estricto tratamiento psicológico y educativo. A los 20 días de estar en ese sitio podría salir los domingos para regresar el mismo día, por aquella fecha ninguno de los familiares de Cibell, con excepción de un tío, se hallaban en Venezuela, todos estaban de regreso en el Líbano.

En septiembre de ese mismo año La Corte de Apelaciones presidida por el juez Maikel Moreno, otorgó un beneficio de libertad a Cibell Naime Yordi, fundamentando la polémica decisión en “la preparación académica y la buena conducta de la penada” para la fecha Cibell Naime Yordi había pagado 9 años de los 30 que se le habían impuesto, el resto de la condena la terminaría de pagar bajo el régimen de presentación.

En mucha gente quedó un amargo sabor de boca, ¿Se trataba acaso de una nueva imposición del poder económico sobre la aplicación de la justicia? ¿O era simplemente lo que se alegaba, el derecho de un penado a gozar de la reinserción progresiva a la sociedad?  La pregunta queda saltando en el aire, como quedó en la mente de muchos la fútil muerte de dos jóvenes emprendedores que hoy pudieran estar prestando un valioso servicio a su país y sus familias.


 

Texto: Crónicas del Tánatos

www.cronicasdeltanatos.wordpress.com

Publicado el 13 de enero de 2012

Fotos: Crónicas del Tánatos


 

2 comentarios de “Cibell Naime, el doble crimen de Los Naranjos”

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