Caracas y el sexo

Caracas y el sexo

Uno no puede andar solo por ahí


Por: Rafael David Sulbarán

No le gusta estar varadoTwitter.

Desayunó y cenó pizza


 

Yo nunca había hecho periodismo en Caracas. La capital venezolana solo me había recibido de esa forma cuando hice mis prácticas con la Fundación Nueva Bandas por allá en el 2005. Pero eso no fue periodismo, allí solo hice el proyecto de mi tesis. Bueno, pero ahora, 10 años después Radio Ambulante, un podcast internacional, me ha sacado de la casa y me hizo montar por primera vez en un avión meramente para hacer un reportaje. Bueno, ellos hasta me han sacado del país y este texto está siendo redactado desde Buenos Aires al ritmo de Jarabe de Palo en un hostal…pero ese no es el tema, definitivamente no…

Resulta que en un segundo viaje para continuar con mi investigación del reportaje, me he topado con el sexo en Caracas. Y no precisamente tuve relaciones sexuales, al contrario. Pero de una forma el sexo me persiguió en ese fin de semana caraqueño.

Erróneamente llegué un viernes. No pude concretar mucho de mi intención del viaje, pero bueno…alquilé una habitación de hotel y yo me sentía la persona más fuera de lugar del mundo. Cerca del famoso bulevar de Sabana Grande, un hotel llamado Yare, así como los diablos danzantes, me recibió.

Pero OK ¿qué tiene de extraño eso? les explico…no hallaba habitación desde la mañana de ese viernes, entonces di unas cuantas vueltas para dar con ese pequeño edificio. En uno de esos sitios previos, llegué cansado y dejé mi morral a un lado mientras me sentaba…allí unas 3 parejas alquilaron su cuarto frente a mi en menos de 10 minutos. Eran las 12 del mediodía.

En el hotel Tiburón no me dejaban entrar. Atendían a una chica. Luego que la despacharon, yo le cedo el paso a otra chica que estaba detrás de mi aguardando. Abren la puerta y ella insiste en que pase yo…yo le devuelvo el favor. Total que entramos los dos…

– Buenas tardes, ¿tiene habitaciones disponibles?  

– Ahora en este momento no señor, pero luego de las 6:00 de la tarde.

– Muy bien y ¿cuál es el precio?

– 1600, junto a su pareja. 

– No señora, yo vengo solo.- digo yo.

– Señorita yo vine fue a preguntar si un chico llamado Jesús ya me está esperando.- Dice la chama que entró conmigo.

– Ah disculpe, pensé que venían juntos.- dijo la hermosa catira.

– ¿Y me puede dar una habitación?- Dije yo.

– No señor, disculpe, es solo para parejas.

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¿Qué diferencia hay que vaya solo o acompañado? Casi le digo que si gustaba que me acompañase ella, porque bien buenota que estaba. Pero ajá…yo iba solo, un reportero buscando un hotel barato para ahorrar los viáticos que yo mismo me di.

Todo esto fue antes de dar con el Yare. Ese me dio opción de entrar desde las 3:00 pm. Cuando llegué a la recepción las tres chicas me miraban como si fuera algo que nunca habían visto en su vida, como si vieran a un muerto, como si fuese una perla en medio de la basura…no sé si me explico, algo así como: – ¿Mi alma y qué hace este aquí solo?

Tuve que esperar un rato para poderme registrar. Me pasaron a una sala con sillas…todas pares. Yo solo. Estaba sentado junto a unas seis parejas. Todas parecían preguntarse: «¿cómo hará este para tener sexo consigo mismo? Vaya que si estará fuera de lugar».

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¿Hey pero qué tiene de malo que uno busque un hotel para dormir? ¿Y solo? Eso no es lo más natural del mundo pues? Y bueno eso no se ve como un vulgar «tiradero» o sea hasta bonito estaba, limpiecito, y nuevo. Con desayuno incluído…jajaja pero el sexo me perseguía.

Cuando me registré, la chica me dice que no puedo meter a otra persona. Y yo dije bueno al fin comprendieron que ando solo. Esa noche salí un rato a buscar un cajero. Cuando regresé, unas tres parejas me miraron extraño…y bueno en el camino me saludaron los travestis y algunas prostitutas que iniciaban su jornada.

Prendo el televisor y el canal que me recibe es Venus…sexo triple X que te dice: «Mira deja de estar durmiendo y pórtate como toda la gente de este hotel y busca un trapito aunque sea…jajajaja». Cuando tocó el desayuno, la chama me sirvió dos empanadas…bien…pero dos jugos. Yo le digo:

– ¿Chama pero porque me estás sirviendo dos jugos?

– Señor, es para su pareja…

– Pero yo vine solo.

– ¿Vino solo? Qué extraño…bueno, no importa, ya le serví como si fueran dos.

Tomé el metro…la parejita de al lado me pedía a gritos que le cediera mi espacio en el hotel. Qué molleja. Camino por Sabana Grande y 56783 parejas haciendo lo mismo…casi que hacen colas en los hoteles, iguales que para la comida.

Llegué de nuevo al hotel…en la recepción una morenaza espectacular está sola…las recepcionistas la miran como una perla en el basurero.

Ah señorita, disculpe pero no podemos darle una habitación sola, la única de ese estilo ya está ocupada.

Sigo mi camino y digo…bueno, al menos no soy el único que anda solo por aquí.


 

Texto redactado el 11 de mayo en Buenos Aires, Argentina.


 

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2 comentarios en «Caracas y el sexo»

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