Y repito a mi mismo: «no me siento enfermo»

Giancarlo regresó al hospital, pero eso no lo pone triste, le da más fuerzas para seguir. En esta entrega nos habla de su familia: sus pilares. También nos cuenta el proceso de una nueva sesión con esos químicos que intentan sacar a ese acompañante molestoso.

Giancarlo Stella

Hoy les voy a hablar de unas cuantas personas que han sido pilares en mi bienestar general, emocional y espiritual. primero que nada voy a mencionar a mi esposa hermosa: ella es la que mantiene de pie todos los legos en casa, los niños y sus actividades extras. A pesar de no estar aquí conmigo, la siento en cuerpo y alma empujándome a seguir adelante. Cada llamada es un «boost» de energía positiva para no flaquear. Te amo con locura y pasión.

A mi hermana Jessica, con la que he aprendido a tomarme las cosas con calma y usar mi respiración como ayuda. Sus notas me inspiraron a contar mi historia y por eso le estaré agradecido siempre. Eres única.

A mi padre por su incondicional presencia y ayuda. Sé que no ha sido fácil esta experiencia, pero de alguna manera hemos tenido la fortaleza para afrontarlo con una sonrisa en la cara.

Y por último mi madre, la cual de verdad me quito el sombrero por su devoción y entrega. No creo que exista otra persona con esas características que pueda sobrellevar toda esta situación con tanta firmeza y pasión. Eres un ángel, mi ángel.

A todos los amo con todas mis fuerzas y estoy seguro de que esta experiencia nos ha unido como familia, nos ha enseñado de verdad lo que significa la humildad, la perseverancia, la resilencia y el amor de familia. Les estoy eternamente agradecidos. Dios los puso en mi camino para esto y mucho más. Juntos lograremos lo imposible.

De alta

Hoy me levanto agradecido con Dios por todo lo que me ha mostrado. Me dieron el «alta médica» por dos semanas y fue bastante difícil despedirme de todos los ángeles que cuidaron de mi por casi dos meses. Aunque estas vacaciones son cortas, no hay como estar en casa, mi cama, el ruido de los niños, ver a mi mamá cocinar, a mi esposa preguntarme cada cinco minutos sí estoy bien. Nada como estar en familia. Hoy les dejo esta reflexión para que vean a su alrededor y aprecien a quienes tienen a su lado, apoyando y caminando el mismo camino en el que Dios les ha puesto.

Nunca dejen de decir lo que sientes y luchen siempre por mantener a sus familias unidas sin importar las diferencias que puedan tener. Hoy me siento feliz de poder estar con mi familia, el apoyo incondicional que me han dado y el amor que se siente al estar unidos.

Químicos de nuevo

Hoy comienza mi tercera quimio de este segundo proceso del año. Después de dos semanas en casa, en familia, con amigos y acumulando la mayor cantidad de fuerzas, vuelvo al hospital. Esta misma semana me hicieron el tratamiento de recogida de células madres para lo que vendrá después de esta quimio.

No les miento, fueron dos días eternos, los cuales me drenaron toda la energía que pude haber tenido. Anímicamente me derrumbó y al finalizar cuando llegué a casa lo que me dio fue por llorar sin parar. Llorar por todos los sacrificios que hacen los que tengo alrededor, llorar de agotamiento, llorar de de haber aguantado y seguir aguantando esta lucha que a pesar de ser mía, es de todos los que están conmigo.

Desde ayer gracias a Dios me he sentido mucho más lleno de ánimo y energía. Qué divino se siente drenar todo lo acumulado, sentir como el alma se renueva y saber que las ganas aún siguen intactas.

Hoy vuelvo y me repito a mi mismo: ¡no me siento enfermo! Mi actitud cambia, mi fe en Dios aumenta cada día y me reconforta saber que él está conmigo en todo momento agarrándome la mano.

Texto extraído de la cuenta Instagram @Giancarlostellap

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